viernes, 11 de noviembre de 2011

Niega la SEP eliminación de humanidades en bachillerato


Emir Olivares Alonso y Fernando Camacho Servín

El subsecretario de Educación Media Superior de la SEP, Miguel Ángel Martínez, subrayó que las disciplinas humanísticas, en particular la filosofía, no serán excluidas de la formación en bachillerato.

Al contrario, yo diría que las humanidades deben ser la columna vertebral en la formación de ese nivel académico, cuyo propósito es que las personas completen ese tránsito hacia la ciudadanía, ingresan siendo jóvenes y egresan (como) ciudadanos. Este factor determina los contenidos de la educación media superior.

En entrevista, tras participar en el undécimo Congreso Nacional de Investigación Educativa organizado por el Consejo mexicano en la materia, el funcionario sostuvo que las humanidades son la espinal dorsal de la formación de los jóvenes.

Agregó que no conoce ninguna escuela que haya eliminado de su currícula las disciplinas filosóficas. Incluso se puede consultar la del Colegio de Bachilleres de la ciudad de México y encontrarán que se ha incrementado la carga de materias relacionadas con las humanidades.

Martínez contradijo las afirmaciones realizadas por varios organismos académicos, como el Observatorio Filosófico de México (OFM), el cual señaló que se busca eliminar las materias filosóficas. Propiamente no ha habido exclusión ni reducción de la filosofía, aunque esto no quiere decir que no tengamos menor carga de estas asignaturas en los bachilleratos tecnológicos, pero esto está derivado de una situación histórica, no de la Reforma Integral a la Educación Media Superior.

Tomado de: La Jornada, 10 de noviembre de 2011. Sección: Sociedad y Justicia.

martes, 9 de agosto de 2011

Para no tocar a las mafias, la SEP sacó las materias humanísticas

La lucha del Observatorio Filosófico es ética, no prescribe: Vargas

Advierte que recurrirán a todas las instancias, incluso las jurídicas


El coordinador del Observatorio Filosófico de México, Gabriel Vargas, acusó a la Secretaría de Educación Pública (SEP), a cargo de Alonso Lujambio, de desintegrar las disciplinas humanísticas y filosóficas en el bachillerato para permitir que cualquier persona de cualquier profesión imparta las materias con el propósito de no tocar las mafias que controlan la designación de los docentes.

Reveló, asimismo, que en una reunión donde estaba presente el subsecretario de Educación Media Superior, Miguel Ángel Martínez, se les dijo que un veterinario podía dar clases de filosofía. Cualquier secretario que tiene un reclamo de la comunidad debería adoptar una actitud dialógica, sobre todo, si quiere ser candidato a la Presidencia. Pero si ésta va a ser la tónica, es realmente grave.

El pasado lunes, 400 académicos que representan lo mejor de las humanidades en el país como en el extranjero –entre ellos Pablo González Casanova, Alfredo López Austin, Noam Chomsky, Luis Villoro, Miguel León-Portilla, William McBride– publicaron un desplegado en este diario en el que rechazaron que se elimine o simule la enseñanza de la filosofía.

Gabriel Vargas, impulsor del observatorio, quien ha emprendido una lucha contra la eliminación de la enseñanza filosófica en la Reforma Integral de la Educación Media Superior, iniciada hace dos años y medio, afirmó que hay una “cerrazón terrible en la SEP. Su política es la de ‘no veo ni oigo’”.

Molesto, denunció que la dependencia creyó que iban a disolver este movimiento, pero eso no pasará hasta que podamos regularizar esta situación. Para ello, advirtió que agotarán todas las instancias, incluso jurídicas, con el propósito de que las clases de filosofía, de ética y de lógica, se impartan a los jóvenes mexicanos.

Se trata de una lucha ética, de una batalla que no prescribe.

Por otro lado, explicó, es un escándalo que tengamos que luchar por que se preserve lo lógico, lo normal, lo correcto en la educación, cuando deberíamos estar haciendo programas de actualización para los profesores y profundizando la formación de los jóvenes. Lo que hace la SEP es burlarse de los estudiantes al privarlos de una educación humanística, abundó.

Gabriel Vargas narró que en junio, el subsecretario Miguel Ángel Martínez los llamó para presentarles al director general del Consejo para la Evaluación de la Educación del Tipo Medio Superior, Antonio Gago, pero después de cuatro horas el encuentro tuvo “resultados negativos, con agresiones de Gago, quien dijo que ‘un veterinario podía dar clases de filosofía’”.

El talón de Aquiles de la calidad de la educación es que la dependencia del ramo permite que cualquier persona, de cualquier profesión, imparta las asignaturas. Y por eso, hasta pretende cambiar los nombres de las disciplinas filosóficas para meter a sus amigos y correligionarios. Algo similar ocurre en el gabinete de Felipe Calderón, donde un politólogo puede ser nombrado titular de la SEP.

Tomado de: Periódico La Jornada
Martes 9 de agosto de 2011, p. 40

martes, 19 de julio de 2011

Adolfo Sánchez Vázquez, el marxista


Adolfo Sánchez Rebolledo

En ocasión de los 80 años de Adolfo Sánchez Vázquez, la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM publicó, en 1995, Los trabajos y los días (Semblanzas y entrevistas), un libro en el que se recogen, como dice Federico Álvarez, editor del volumen, los discursos a campo abierto, es decir, aquellos textos, los artículos, las entrevistas o las conferencias dictadas fuera de la propia universidad y, por tanto, pensadas para un lector más amplio y diverso. Se reúnen también las reflexiones críticas sobre la obra del autor, que abarca una amplia temática e incluye a numerosos autores. En fin, es un libro muy útil pues invita a leer la extensa obra filosófica, política y literaria de Sánchez Vázquez, subrayando sus aspectos más vivos, su actualidad. Por ejemplo: a mediados de los años 80, antes del derrumbamiento del entonces llamado socialismo real, el marxismo atravesaba por una crisis que hizo a muchos abandonarlo como una teoría inservible. La vitalidad de otros tiempos se había apagado casi por completo, no obstante el imposible impulso reformador surgido en la Unión Soviética. ¿Tenía sentido ser y llamarse marxista en esas condiciones? ¿No pesaba demasiado la sombra del escepticismo como, en homenaje a Montaigne, en 1985 le cuestiona a Sánchez Vázquez el filósofo Héctor Subirats? He aquí la respuesta:

Efectivamente son 50 años de mi vida los que están vinculados con el marxismo, tanto en el terreno práctico como en el terreno teórico. En esos 50 años, a través de mi modesta persona, en cierto modo se puede registrar lo que ha sido un periodo de la historia del marxismo; he conocido el desenvolvimiento del marxismo en diferentes fases; he vivido en mi juventud toda la época de un marxismo dogmático, institucionalizado, sectario, que se convertía, en contra de lo que Marx pensaba, en una negación de su espíritu crítico; he vivido después el desarrollo del marxismo a través de la experiencia, aunque no personalmente, de los sistemas que se han construido en nombre del marxismo. La conclusión a que llego, después de todo ese largo periodo, es que muchas esperanzas, muchas ilusiones se han venido abajo, justamente al ver cómo, en nombre del marxismo, se han cometido desafueros que son su negación misma. Pero, naturalmente, esto ha hecho mi espíritu más crítico y, por tanto, más marxista, pues el marxismo, en definitiva, como Marx lo concibió, es inconcebible sin la crítica y la autocrítica. Estas experiencias negativas, que la práctica, la realidad ofrece, me han hecho más crítico con respecto a las diferentes experiencias, ideas o teorías. Desde mi punto de vista, el marxismo ha caducado en una serie de aspectos. Hay tesis que no se han confirmado, que la realidad ha refutado, pero en ese caso hay que hacer lo que habría hecho el propio Marx: no tratar de ajustar la realidad a las tesis que tratamos de explicarnos, sino forjar nuevas tesis que traten de explicar esa realidad. En mi opinión, el marxismo es fundamentalmente una teoría que pretende explicar, comprender el mundo, para contribuir a transformarlo. De esta forma, en cuanto que subsiste la necesidad de transformar un mundo en el que rige la opresión, la explotación del hombre por el hombre, la explotación de los pueblos, me parece que el objetivo fundamental del marxismo es hoy tan válido o más de lo que fue en sus comienzos. Creo por esto que hay que desarrollar un espíritu crítico, así como cierto escepticismo, un escepticismo que habría aprobado Marx: recuérdese su respuesta al cuestionario que le presentó una de sus hijas: hay que dudar de todo. Así pues, la duda, no una duda absoluta, sino una duda metódica, hasta que se compruebe lo que se está sosteniendo, es siempre muy provechosa y legítima. Así las cosas, una dosis de escepticismo frente a todo dogmatismo, y sobre todo una dosis constante de crítica, no hacen sino reforzar la actitud marxista, independientemente de los aspectos que deban ser rexaminados o de los que deban ser excluidos.

Años después, en entrevista con el periodista Fernando Orgambides, (1992), salía al paso de quienes afirmaban que el fin del mundo bipolar anunciaba el fin de la historia, a lo cual Sánchez Vázquez replicaba:

La historia no ha llegado a su fin porque el capitalismo liberal haya demostrado que, con su victoria contra el nazismo y después contra el socialismo real, ya no tiene adversarios. Yo considero que el capitalismo actual, muy distinto del que conoció Marx hace siglo y medio, es un régimen injusto, pese a las ventajas y logros sociales que hayan podido obtener los trabajadores en todo este tiempo. Por lo tanto, mientras exista el capitalismo, sigue siendo necesaria una alternativa no capitalista que dé solución a los problemas de injusticia, desigualdad y explotación que este sistema, por su propia naturaleza, no puede resolver. Independientemente de que en este momento concreto este ideal, en cierto modo, haya sido desacreditado por las experiencias negativas de lo que se ha hecho en su nombre y no se den las condiciones o no haya fuerza para abanderarlo, el socialismo en su esencia es necesario y deseable. Y no sólo por razones políticas o económicas, sino también por razones incluso morales.

Esa fue la columna vertebral de su obra como filósofo, la razón de ser de su militancia y el fundamento de su inquebrantable fuerza moral. Para nosotros sus hijos, nietos, sobrinos, se fue el ser amado, el hombre abierto, sensible, el maestro y el amigo. Agradecemos a todos los que en estos días han ofrecido genuinas muestras de cariño y solidaridad.

Tomado de: La Jornada. Sección: Opinión. 14 de julio de 2011.

Sánchez Vázquez: la congruencia


Ángel Guerra Cabrera

Con la muerte de Adolfo Sánchez Vázquez el marxismo pierde a uno de sus exponentes más creativos de la segunda mitad del siglo XX. Nacido en Algeciras en 1915, fue en Málaga donde adolescente despuntó como militante comunista y publicó sus primeros poemas, uno de ellos en la revista Octubre, editada por Rafael Alberti. Allí funda la revista literaria Sur y participa en el advenimiento de la república (1931) a la que defendió desde la poesía y el periodismo. Fue uno de los organizadores del memorable Congreso de Intelectuales Antifascistas durante la guerra civil y combatió en las filas republicanas en las batallas del Ebro y Teruel (1938).

Después de Teruel, Sánchez Vázquez cruza a Francia, de donde se dirige al México solidario del Lázaro Cardenas que acogió a una ilustre legión de exiliados españoles. Aquí publica El pulso ardiendo, su primer libro de poesía (1942), escrito en España, y continúa su labor política en la Unión de Intelectuales Españoles en México, presidida por León Felipe, y en la activa célula del Partido Comunista de España, de la que es dirigente hasta que a mediados de los años 50 choca con la dirección partidista en el exilio, a la que censura no tomar en cuenta en sus decisiones los criterios de sus organizaciones de base. Este hecho permite que Sánchez Vázquez, ya en la madurez, pueda concentrar sus energías en desarrollar su vasta obra teórica y proseguir su labor docente de medio siglo en la UNAM, donde había cursado estudios de Literatura y Filosofía. De su tesis doctoral surge Filosofía de la praxis (1967), acaso el más importante de sus libros, ampliado en varias ocasiones, donde pone el acento en la práctica como ingrediente principal del marxismo en contraposición a la ontología cosmológica del Diamat soviético, la epistemología de Althusser y la continuidad lineal entre el empirismo de Galileo y Marx (Della Volpe y Coletti). Sus aportes a la estética marxista son trascendentes.

Tal vez la originalidad de su pensamiento obedezca en parte a haberse desarrollado en el México –punto de observación privilegiado y él mismo actor protagónico– del escenario social y político volcánico y multicolor de América Latina, con su singular saga de rebeldía anticolonial, antineocolonial y por la emancipación humana. En Vida y filosofía (1985), Sánchez Vázquez refiere el punto de giro en su evolución: “La experiencia personal acumulada en mi práctica política junto con la que pude conocer, hacía ya largos años, desde fuera pero cerca del Partido Comunista Mexicano, me predisponían a adoptar una nueva actitud teórica y práctica. Toda una serie de acontecimientos me llevaron a adoptarla efectivamente: las revelaciones del XX Congreso del PCUS… el impacto de la revolución cubana, que rompía con esquemas y moldes tradicionales y… la invasión de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia… de finales… de los 50 me vi conducido no ya a buscar cauces más amplios en el marco del marxismo dominante, sino a romper con ese marco… de la visión estaliniana del marxismo, codificada como ‘marxismo-leninismo’... me esforcé por abandonar la metafísica materialista del Diamat, volver al Marx originario y tomar el pulso a la realidad para acceder así a un marxismo concebido... como filosofía de la praxis.”

Es en Filosofía, praxis y socialismo de Marx y De Marx al marxismo de América Latina, donde sobresale su crítica al eurocentrismo y el rescate del marxismo latinoamericano de Mariátequi y de Ernesto Che Guevara. En su revalorización del Che pone de relieve su pensamiento sobre la praxis y su crítica al realismo socialista, aunque desde semanas después de la muerte del guerrillero (1967) ya había calificado su trabajo El socialismo y el hombre en Cuba como una de las aportaciones teóricas más valiosas que pueden encontrarse sobre la concepción marxista del ser humano.

Comunista hasta el fin de sus días Sánchez Vázquez fue una de las personalidades más activas en la fundación en México de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad (2003), valiosa herramienta en la lucha de ideas contra la política de guerra del imperialismo estadunidense. En entrevista con La Jornada, al cumplir 95 años, afirmaría: Hoy más que nunca es necesaria una alternativa al capitalismo puesto que no sólo significa un peligro para la clase oprimida y explotada… pone también en peligro la supervivencia misma de la humanidad.

Tomado de: La Jornada. Sección: Opinión. 14 de julio de 2011.

El maestro Adolfo Sánchez Vázquez


Andrés Barreda

Hijo de la República Española, combatiente de la Guerra Civil y exiliado en México, militante del Partido Comunista Español en México, poeta y filósofo de la praxis, o la poeisis como gustaba explicar subrayando la conexión de fondo que existe entre la actividad poética y la actividad creativa, y por lo cual, consecuentemente, se convirtió en un filósofo del arte y de la revolución comunista. Promotor del compromiso histórico, el rigor en la lectura, el pensamiento por cuenta propia y el poder pedagógico del ejemplo personal, fue siempre un activista y compañero solidario de las causas justas en España y en Europa, en México, en América Latina y en el mundo entero.

Como bien recuerda Jorge Juanes, uno de sus primeros y más entrañables alumnos de los años sesenta, Adolfo Sánchez Vázquez no tuvo maestros personales importantes. Partiendo de sí mismo, harto de los dogmatismos, la tonterías e injusticias que entrañaban las posturas dogmáticas y autoritarias dentro del Partido, realizó un esfuerzo ético e intelectual extraordinario al momento de construir en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) un espacio de lectura directa y permanente de Marx, especialmente de los textos de juventud, que en los años 60 y 70 eran superficialmente estigmatizados como humanistas burgueses e idealistas. La creación de este espacio pionero enriqueció de forma decisiva la formación crítica de diversos filósofos que por sus ideas y compromisos marcarían a una parte de la izquierda de México, como fue el caso de Bolívar Echeverría, Carlos Pereyra, Armando Bartra, Gabriel Vargas Lozano y Andrea Revueltas, entre otros.

Lejos de la soberbia y el lenguaje rebuscado, forjó con su estilo literario sencillo y claro, su forma pausada y ordenada de presentar los problemas y las discusiones más intrincadas de la filosofía y la estética contemporáneas. Manuel Lavaniegos, otro alumno de los años 70, en su momento observó que las ideas de R. M. Rilke al reconstruir el trabajo de Rodin en su taller (Carta a un Joven Poeta) coincidían profundamente con el modo en que el maestro concebía el arte: un proceso de trabajo radicalmente creativo. Asunto que Sánchez Vázquez puso orgánicamente en práctica al demostrar con su vida misma que el acceso a los grandes temas se gana como el pan, trabajando todos los días, sin desplantes que simulen profundidad o radicalidad, pero cuidadosa y críticamente, alejado de lo que él llamaba la praxis reiterativa. Atento, paciente y persistente promotor de la lectura directa de los clásicos, defensor de la unidad abierta que Marx descubre entre el sujeto y el objeto; reconstructor de la génesis del pensamiento crítico fundamental y constructor de una estética basada en una original filosofía de la praxis.

En sus libros y en el aula, fue incansable difusor y polemista dentro del mejor marxismo crítico occidental, promoviendo seminarios de lectura de Lukács, Brecht, Sartre, Korsch, Kosik, Gramsci, Lefebvre, Della Volpe y otros imprescindibles. Fue defensor de la necesidad histórica de criticar la totalidad de la sociedad burguesa desde su raíz, desde el hombre mismo, así como las modas y dogmatismos que degradan a la izquierda, el positivismo imperante en nuestras universidades, el estructuralismo althusseriano y el cinismo posmoderno.

Desde los años 60 fue un reconstructor pionero de las dimensiones ética y estética de la vida. Primer traductor y compilador en habla castellana de importantes reflexiones críticas de la estética marxista del siglo XX, promotor entre las nuevas generaciones de jóvenes críticos de la lectura rigurosa de la literatura, el disfrute inteligente e informado de la pintura, la escultura, la música, lo mismo que la arquitectura y el teatro, del estudio sistemático de la historia del arte y, si fuera posible, de practicar la creatividad artística.

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Adolfo Sánchez Vázquez, en su casa, en junio de 2003Foto Luis Humberto González

Con estas herramientas, el maestro formó y acompañó a sucesivas generaciones de pensadores críticos no sólo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM sino de otras facultades y universidades y de otros espacios, de donde acudíamos para aprender su lectura del joven Marx. Fruto sencillo pero cuidadosamente perfeccionado por el persistente aprendizaje que brinda el trabajo, obra de arte de sí mismo, el maestro de talla internacional abrió múltiples puertas y ventanas para salir del encierro en lo seudoconcreto hacia todos los jardines y senderos de la praxis y la relación estética con nosotros mismos.

Con su terso tono de voz y su suave acento andaluz que nunca abandonó, demostró en lengua española la dimensión filosófica, ontológica y espistemológica de la teoría del proceso que encontramos en el capítulo V del tomo I de El capital, de Marx, así como la conexión fundamental entre este razonamiento y la crítica al trabajo enajenado. Por ello, su Filosofía de la praxis sobrevive casi incólume al ruidoso desplome y el espeso polvo que levanta la caída del muro de Berlín y hoy sigue siendo necesaria para preguntarnos, una y otra vez, por el fundamento de nuestra experiencia y para discernir lo esencial de lo aparente.

Cuando en las librerías de los años 60 y 70 casi sólo se ven-dían manuales soviéticos de materialismo dialéctico e infinidad de autores dogmáticos, cuando en las aulas de la misma Facultad de Filosofía y Letras los profesores y estudiantes atacaban o defendían la grotesca caricatura estalinista de Marx, Adolfo Sánchez Vázquez reconstruía el modo en que la intrincada unidad dialéctica entre el ser humano y la naturaleza se dirimió y se resolvió en la temprana confrontación de Marx con Hegel y Feuerbach, explicaba el modo en que este dilema es una de las principales claves para reordenar la comprensión crítica de la historia de la filosofía y repensaba las dificultades permanentes que Occidente siempre ha tenido para comprenderlo, tanto desde el idealismo como desde el materialismo.

Sobre esta base, Sánchez Vázquez defendía el socialismo democrático necesariamente asentado en el diálogo verdadero, es decir, en la reconstrucción de una nueva socialidad no sólo prescindiendo de las clases sociales y el dinero, sino también proveyéndola de un pensamiento abierto a los argumentos meditados y construidos colectivamente, dotado de coherencia lógica, formal y dialéctica y de memoria –que el capitalismo ha convertido en un lujo–, capaz de reconocer fundamentos, en el que ocupa un lugar central el cuestionamiento siempre abierto que, por su propia naturaleza, genera la praxis.

Durante los últimos 30 años de su vida, Sánchez Vázquez reaccionó a los nuevos retos históricos que suscitó el neoliberalismo y la nueva crisis del marxismo con fidelidad consigo mismo y con un incansable esfuerzo desdogmatizador. Lejos de los reflectores de la sociedad de consumo, respondió con una revisión autocrítica y una indagación de los posibles presupuestos equivocados de su filosofía e incluso del marxismo occidental. Autocrítica que desarrolló sin pretender nunca ingresar al oscuro y aterciopelado sótano de los reconocimientos académicos y televisivos, o escuchar los emplomados aplausos neoliberales. Su autocrítica, ejemplar por su honestidad ética, buscaba fortalecer la lucha de las siguientes generaciones contra la barbarie desbocada y ayudar a reconstruir colectivamente nuestras relaciones económicas, políticas y culturales, nuestra ética y nuestra relación con el arte, el conocimiento y la felicidad. Consciente de que sólo así podremos construir, libremente y entre todos, el socialismo del siglo XXI.

Tomado de: La Jornada. Sección: Opinión. 14 de julio de 2011.

Don Adolfo (1915-2011). Un episodio en revista


Teresa del Conde

Igual que distinguidos colegas, algunos de ellos por desgracia ya desaparecidos, fui alumna del doctor Adolfo Sánchez Vázquez en la Facultad de Filosofía y Letras. No sólo eso, asesoró mi tesis doctoral que con su permiso titulé Las ideas estéticas de Freud, glosando el de una de sus más divulgadas contribuciones sobre Marx. Con su proverbial generosidad, accedió a asesorarla y acometió relecturas de Sigmund en traducciones de Luis Ballesteros y de Torre.

No es a eso a lo que quiero referirme en esta nota . Gracias a un regalo que me hizo mi primo-hermano: Antonio del Conde (alias El Cuate, participante en la Revolución Cubana) cuento con varios ejemplares de Romance. Revista popular hispanoamericana, que circuló en países de nuestro continente. Al primer golpe de ojo superficial, me percaté que la dirigía Juan Rejano y que Pedro Garfias era colaborador, al igual que don Joaquín Xirau y Juan de la Encina.

Me empeñé en buscar colaboraciones del maestro y encontré varias a partir del 15 de marzo de 1940 en el número cuatro de lo que fue una publicación quincenal, hermosamente ilustrada. Ese artículo es el más explícito en cuanto al destierro de los que allí publicó y se titula La decadencia del héroe, Un héroe recorre los campos calcinados de mi Patria…el héroe anónimo…Le he visto nacer cada mañana en su combate con la fatalidad, o morir.

Para alejar de sí la pesadilla de guerra que los envolvía en la vida real, se sumergió en la lectura de Celine, Giono, Kafka, Sartre, Queneau. Anota que su deseo sería que vinieran esos hombres que vio combatir a enterrar con brazos vigorosos la floración sombría, esta declaración de odio a la alegría y a la felicidad del hombre. Al referirse a Celine, en Bagatelas para una masacre, comenta que el autor se hunde en las más abyectas tinieblas en tanto que para Queneau la vida no es más que un rudo invierno.

Para el primero de abril del mismo año, ha pasado a colaborar en la sección los libros por dentro, integrada por tres o cuatro autores. Su primer artículo: La poesía encadenada, versa sobre el joven poeta Juvenal Ortiz, quien le hizo llegar su libro Flor cerrada. Encuentra en ese volumen, publicado en Montevideo, una excesiva preocupación por la imagen, cosa que debilita la fuerza y el vigor del poema, aprisionando sus raíces más puras. El autor uruguayo es un poco gongorino y el mejor de los poemas es, según su criterio, Tu sangre.

En otro artículo comenta La rama viva y el amor eterno, de Francisco Giner. El poeta va orquestando un canto inquietante y brumoso… desesperado, pero no desesperanzado. Esos versos fueron escritos en su mayor parte con anterioridad a la honda tragedia humana vivida recientemente en España; sin embargo, carece de sangre poética, por lo que se espera un nuevo libro del mismo autor, ya que todo lo vivido resbala sin dejar una mano profunda. A Sánchez Vázquez, entonces de 25 años, lo vivido no se le resbaló.

El 15 de mayo de 1940 denuncia: A la luz del falangismo, la picaresca también pertenece a la Anti-España. En torno a la picaresca trata primordialmente de El Lazarillo de Tormes. Termina con estas palabras: nos sentimos más que nunca atados a la sangre y a la palabra de nuestra tierra.

Acude a los temas de México, la nota previa la dedica a Pancho Villa, el héroe y el hombre, y es resultado de su lectura de la tercera parte de las Memorias de Pancho Villa, de Martín Luis Guzmán, en la edición de Botas, que acababa de aparecer. Alaba la veracidad y la calidad del escritor, quien por cierto es asimismo colaborador de la Revisa popular hispanoamericana.

Continúa involucrado con la poesía, En Ángeles y vírgenes en la poesía comenta Ciclo de vírgenes, de Manuel Ponce, (editorial Abside). Ponce ofrece ecos de Rafael Alberti y proporciona ejemplos pareados de uno y otro, pero advierte que se trata de resonancias albertianas, recuerdos y coincidencias, ya que líbreme nadie de hablar precipitadamente de influencias.

Aborda una antología del cuento hispanoamericano en su nota Perfil del cuento en América, de Antonio R. Manzor. Exalta las visiones de la naturaleza, sobre todo las ingobernables y desbordadas y aquí yo le encuentro una tesitura romántica.

Algunas veces conviví socialmente con don Adolfo y con Aurora, su mujer, incluso en una ocasión tomamos secos en un madrileño bar de tapas, eso ocurrió, ¡claro!, mucho después de terminado el franquismo. Sin embargo, él no regresó con su familia a vivir en España, su intensa vida familar fue mexicana. Durante la celebración de sus 90 años, aún resuena el sonido de su voz con acento andaluz emitiendo un goya con el que terminó sus agradecimientos a quienes participamos en el aula magna, repleta de estudiantes, familiares y amigos.

Tomado de: La Jornada, 19 de julio de 2011. Sección: Cultura.

sábado, 25 de junio de 2011

Un programa ejemplar de filosofía en la UACM

Enrique Dussell

Por lo general, los programas de la licenciatura o bachillerato de filosofía tienen, tanto en Europa como en América Latina, pero especialmente en Estados Unidos, dos limitaciones fundamentales.



En primer lugar, una visión “eurocéntrica” de la historia y de los problemas filosóficos, que lleva, por ejemplo, a pensar que la evolución de las filosofías griega y romana pasan directamente a la Edad Media latina, y rematan en la modernidad europea. Una línea recta pasaría de la antigüedad, por la dicha Europa medieval hacia la modernidad. Esto lleva a despreciar, entre otros aspectos, a la filosofía que se ha practicado y practica en América Latina. Recuérdese que el profesor Antonio Rubio de la Universidad de México a finales del siglo XVI editó la Lógica en la que estudió René Descartes esa materia en 1612 en La Flèche.



El otro defecto, en segundo lugar, que se encuentra frecuentemente en las escuelas filosóficas es que un “estilo” filosófico (por ejemplo, el “analítico” en Estados Unidos o en la Facultad de Filosofía de la UNAM) domina sobre otros “estilos” (como el llamado despectivamente “continental”: corrientes filosóficas tales como la fenomenología, la ontología existencial, el estructuralismo, el marxismo, etcétera). Y bien, ambos aspectos limitantes se intentan superar en el programa de filosofía de la UACM, avanzándose en este aspecto en decenios a otras facultades o colegios de filosofía.



La UACM (Universidad Autónoma de la Ciudad de México) tiene un programa de filosofía que se propone dejar atrás al eurocentrismo. Así, en la Historia de la Filosofía, desde el primer semestre, se estudian los primeros grandes filósofos de la humanidad (de China, India, los presocráticos y algunos filósofos de nuestros pueblos originarios). Esto supone, ciertamente, una definición de la filosofía no eurocéntrica (ni meramente “moderno europea”). Si “filo-sofía” es amor a la sabiduría un Nezahualcoyotl o un Tlacaelel (como lo ha enseñado Miguel León-Portilla)2 pueden incluírselos entre ellos, ya que fueron sabios o tlamatini, en el primer caso rey y en el otro consultor de los primeros reyes aztecas. En un segundo semestre, se abordan las grandes ontologías (el taoísmo, confucionismo, filósofos clásicos hindúes, Platón, Aristóteles, el neoplatonismo y los filósofos romanos). En un tercer semestre, se estudian las filosofías que se conectaron por la “ruta de la seda”, desde las china e hindú, la bizantina, muy especialmente la árabe y su prolongación en la Europa latina (muy posterior esta última, ya que accede por ejemplo a Aristóteles por Avicena, Alfarabi o Averroes). Y así en los otros semestres. Es decir, el alumno puede tener una visión planetaria de la filosofía de la humanidad en estos tiempos de globalización, y no sólo del mundo Mediterráneo o de la Europa latino-germánica.



En segundo lugar, el gran defecto de que una escuela filosófica practique sólo un “estilo” filosófico, no es sólo una limitación del claustro de profesores, sino, y es lo peor, no ofrece a los estudiantes la posibilidad de seguir su propia vocación filosófica. ¿Para qué le sirve a un estudiante, que quiere especializarse en “filosofía estética”, seguir largos cursos especializados de lógica, filosofía del lenguaje, filosofía de la ciencia, filosofía de la argumentación, etcétera (de las que debe tener ciertamente los instrumentos mínimos necesarios para una formación general, pero cuando no piensa especializarse en lógica y epistemología, por ejemplo)? ¿Cómo evitar intentar enseñar a todos los alumnos todas las especialidades (lo que es imposible), o pretender instruir en una sola especialización a todos (lo que desalienta a los que no les interesa esa especialidad)? La UACM intenta solucionar esa aparente aporía.

En efecto, se dictan cursos de estudios generales y se exige al alumno que cumpla con un currículo mínimo necesario para poder obtener la licenciatura o bachillerato en filosofía, pero la mayor parte de la formación se hace por especialidades, que son de libre elección por parte del alumno en cuatro niveles: los que prefieren 1) historia de la filosofía, 2) lógica y epistemología, 3) filosofías prácticas (de la economía, de la política, de la teoría crítica, etcétera), o 4) los tratados clásicos filosóficos (ontología, antropología filosófica, etcétera). De esta manera el alumno tiene una formación general filosófica, pero al mismo tiempo comienza una especialización en un ámbito filosófico que ha podido elegir según su vocación, y que le abrirá el camino a la maestría y doctorado en los mismos niveles, llegando a una adecuada formación.



Además, la filosofía mexicana y latinoamericana ocupa un lugar especial desde el origen de la formación del estudiante, para permitirle poder saber “situarse” en su propia realidad histórica, y conocer los problemas y los filósofos de su propia cultura (evitando nuevamente un “eurocentrismo” de nocivos efectos alienantes).



Este programa es el primero en su género en América Latina (y uno de los primeros en el mundo), evitando también lo que acontece frecuentemente en el así llamado “Oriente” (vengo de dictar una cátedra de filosofía en la Universidad Nacional de Corea, en Seúl) de simplemente yuxtaponer la filosofía moderna europeo-estadunidense con la filosofía tradicional oriental, sin articularlas adecuadamente.



El programa de filosofía de la UACM es, en este caso, pionero con respecto a las grandes universidades de México, Brasil o Argentina, y a la de la mayoría de Europa y Estados Unidos. Una experiencia a ser valorada por su innovación, y por lo tanto merece ser apoyada y reconocida.



1 Filósofo



2 Véase de E. Dussel y otros, El pensamiento filosófico latinoamericano (1300-2000), Siglo XXI, 2da. Ed. 2011.

Tomado de: La Jornada, 25 de junio de 2011. Política.

viernes, 22 de abril de 2011

Exigen humanistas al titular de la SEP cumplir el acuerdo 488

* No ha incorporado las materias de ética, lógica, estética e introducción a la filosofía: OFM

* Interpondrán demanda jurídica, así como un recurso ante derechos humanos y harán que el tema entre en el debate político del proyecto de país para las elecciones de 2012, advierten
Karina Avilés
Periódico La Jornada
Lunes 28 de febrero de 2011, p. 43
Al advertir que la reforma en la educación media superior es una expresión más de la enfermedad que padece el sistema educativo mexicano, integrantes de la comunidad filosófica nacional afirmaron que la Secretaría de Educación Pública (SEP) decretó la muerte de la filosofía en México y hoy la tiene en terapia intensiva, sin ningún interés de que salga de ahí.
Agrupados en el Observatorio Filosófico de México (OFM), los humanistas exigen al titular de la dependencia educativa, Alonso Lujambio, cumplir el acuerdo 488, el cual enmienda la supresión de las disciplinas filosóficas en el bachillerato, y recibir a los representantes de esta comunidad para atender de viva voz el problema.
Si la SEP continúa con su actitud de cerrazón, advierte el director del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIF-UNAM), Guillermo Hurtado, se buscarán otros conductos para que escuche, los cuales van desde acciones legales hasta políticas y sociales.
Lujambio ni siquiera se ha tomado el tiempo para responder nuestra carta. ¡Existe indignación y la sensación de que la SEP se burla de la comunidad filosófica nacional!, señala Gabriel Vargas, coordinador del OFM e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Los filósofos alertan, en primera instancia, que la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) –mediante la cual se eliminaron el área de humanidades y las materias filosóficas, decisión que la SEP rectificó ante el rechazo de la comunidad– es parte de una educación con la que se pretende destruir cualquier sentido de pertenencia.
Se trata de un proyecto estrecho, con una visión de la enseñanza que, en lugar de crear conciencia moral, crítica e histórica, fortalece la capacitación de empleados y la formación de personas obedientes a los lineamientos del mercado, destaca Hurtado.
Como ha ocurrido con la industria, que el gobierno ha privatizado mediante la lógica de primero deterioras a la empresa, luego la reduces a su expresión más lamentable para luego deshacerte de ella, se ha seguido el mismo curso con la filosofía, explica el director del IIF-UNAM.
El gobierno de Felipe Calderón ha realizado una reforma en el bachillerato tanto o más importante que la energética. Sin embargo, advierte, a la sociedad se le ha ocultado. La RIESM se ha hecho a la sombra y en silencio. Pero los casos de las humanidades y de la filosofía son apenas unas ronchitas de un problema que es más de fondo: el organismo (educativo) está enfermo.
El gobierno se contradice, dice Gabriel Vargas. Dicen que son humanistas y eliminan las humanidades; dicen que son democráticos y hacen una reforma autoritaria; dicen que están en contra del narcotráfico y no hacen un esfuerzo por ofrecer a los estudiantes fuerzas morales a través de la educación.
La sociedad mexicana se encuentra en crisis y es la educación la que, como dice el historiador Miguel León-Portilla, puede aportar soluciones a las grandes problemáticas por la que atraviesa la nación. No puede existir sensibilidad social sin la ética, no puede haber democracia sin la filosofía, y sin una buena clase de ética no se pueden abordar los problemas de valores, como corrupción, narcotráfico o la desigualdad de género, explica Vargas.
Pese a lo anterior, lamenta José Alfredo Torres, profesor de posgrado de la UNAM, desde que los estudiantes entran a los centros de Bachillerato Tecnológico Industrial, de Bachillerato Tecnológico Agropecuario, de Estudios Tecnológicos ya no llevan filosofía, y en gran cantidad de planteles del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica tampoco existen las materias del área.
Ahí los jóvenes ya están deshumanizados y, ¿adónde van a parar? Ahora se dice que son carne de cañón para el crimen organizado; ya no tienen ninguna defensa a través de la educación.
Eduardo Sarmiento, maestro en filosofía, expresa que muchos jóvenes disparan un arma sin problemas. Un curso de ética no lo impedirá, pero se les está cerrando la puerta para que conozcan otro modo de vida.
En el Primer diagnóstico sobre la situación de la filosofía en la educación media superior, el OFM observa que, a raíz de la RIEMS, en el Colegio de Bachilleres (ciudad de México) se cambió de nombre y se dio un nuevo contenido a la enseñanza filosófica. Ahora las materias se llaman construcción de la ciudadanía y formación humana. Y a pesar de la rectificación del acuerdo 488, no se incorporaron las materias de ética, lógica, estética e introducción a la filosofía.
En las preparatorias de la Universidad de Guadalajara, que atiende 65 por ciento de la demanda de bachillerato en Jalisco, ocurrió algo similar. Y en las prepas de la Universidad Autónoma de Nuevo León la enseñanza de la filosofía se redujo a tres materias. En el bachillerato del estado de Chiapas existen 150 profesores y sólo siete proceden de la carrera de filosofía, entre otros casos.
Frente a ello, Ausencio Pérez Olvera, presidente de la Ixtli-Asociación Mexicana de Profesores de Filosofía de la Educación Media Superior, cuestiona: “el subsecretario Miguel Ángel Martínez dice que a pesar de que la SEP firmó el acuerdo, no tiene capacidad jurídica para hacerlo cumplir en los diferentes subsistemas. Entonces, ¿por qué sí tiene capacidad jurídica para eliminar las materias filosóficas y por qué la SEP firma acuerdos que no puede cumplir?
Los filósofos advierten que si la SEP no cumple con lo que firmó, interpondrán una demanda jurídica y un recurso ante derechos humanos, emitirán pronunciamientos públicos de las academias del país y harán que el tema entre en el debate político del proyecto de país para las elecciones presidenciales.

sábado, 1 de enero de 2011

Se colocaron las normales públicas con el mejor desempeño en el examen de ingreso

* Aunque fueron cuestionadas, la mitad de sus egresados en 2010 acreditó la prueba, según informe de la SEP

* Los nueve estados donde los estudiantes que salieron del último ciclo escolar quedaron a la zaga son: Aguascalientes, Sinaloa, Baja California Sur, Coahuila, Durango, Guanajuato, Hidalgo, estado de México y Tlaxcala
Foto
Alumnas de la escuela normal rural Vanguardia de Tamazulapan, Oaxaca, toman claseFoto Marco Peláez
Karina Avilés
 
Periódico La Jornada
Viernes 31 de diciembre de 2010, p. 33
 
 
Pese a que han sido desdeñadas y a que su modelo educativo ha sido cuestionado por la lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, las normales públicas se colocaron como las instituciones con mejor desempeño en el Examen Nacional de Ingreso al Servicio Docente 2010, ya que cerca de 50 por ciento de sus egresados en este año acreditó la prueba.
De acuerdo con el informe Transformación de las escuelas normales, elaborado por la Secretaría de Educación Pública (SEP), los mejores rendimientos, en comparación con los de 2009 o de generaciones anteriores, los obtuvieron los estudiantes egresados en 2010 de Baja California, Campeche, Chiapas, Guerrero, Nuevo León, San Luis Potosí, Sonora, Veracruz y Zacatecas.
Si se analizan los resultados en relación con todas las generaciones, se ratifica que las normales públicas se colocaron por encima de las privadas o de otras instituciones, ya que 33 por ciento obtuvo un nivel de aceptable. En la edición 2009 de la evaluación, la cifra fue de 30.06 por ciento, por lo que de un año a otro hubo un incremento de tres puntos.
En contraste, 21.2 por ciento de los estudiantes de centros particulares y 20.9 por ciento de los alumnos provenientes de otras instituciones, acreditaron la prueba.
Los nueve estados donde los egresados del último ciclo escolar de las normales públicas quedaron a la zaga son: Aguascalientes, Sinaloa, Baja California Sur, Coahuila, Durango, Guanajuato, Hidalgo, estado de México y Tlaxcala.
En un proceso de reforma curricular y en un contexto en el que la presidenta vitalicia del SNTE, Elba Esther Gordillo, pretende que las normales se conviertan en centros para técnicos en turismo y por ello, según dice, se deben buscar vocaciones más cercanas al empleo en lugar de licenciaturas en pedagogía, las normales públicas han estado sujetas a un proceso de evaluación y capacitación.
Con base en el documento, varios factores contribuyen a explicar la mejora en el desempeño de los egresados de las normales públicas, sobre todo, de sus generaciones más recientes.
Desde 2008 se está produciendo una profunda transformación en las normales. Como parte de la reforma en marcha, en el pasado ciclo escolar se impulsaron acciones específicas para alentar un mejor desempeño de los alumnos, en particular, el Programa Emergente para Mejorar el Desempeño de los Estudiantes de las Escuelas Normales.
En dicho plan, se enfatizó el aprendizaje en las áreas de lectoescritura, matemáticas, historia y se promovieron programas de mejoramiento del profesorado. En el programa emergente se registraron 20 mil 234 estudiantes en matemáticas, 22 mil 546 en lectoescritura y 15 mil en apoyo a los rasgos del perfil de egreso, de acuerdo con el citado informe.

Escuelas y maestros, chivos expiatorios


Manuel Pérez Rocha
 
La argumentación que se repite una y otra vez es sencilla y, por eso, sirve para efectos de propaganda: a) en un mundo en competencia, la productividad es determinante para la economía de los países, b) la productividad depende de la calificación de la mano de obra, c) la calificación de la mano de obra depende de la calidad de la educación escolar, d) la calidad de la educación depende de los maestros. Resultado: los maestros son los culpables del atraso y las crisis económicas.
No exagero. Con algunas variantes, este es el razonamiento que hacen muchos políticos, empresarios y líderes de opinión en México y en Estados Unidos. El profesor Eric Hanushek, prestigiado investigador estadunidense que ha tenido influencia determinante en las políticas educativas del gobierno de ese país, afirma sin reservas: El futuro económico de Estados Unidos depende crucialmente de la calidad de nuestras escuelas, y añade: Los logros de los estudiantes están directamente relacionados con la calidad de los maestros. Ningún otro posible enfoque de las políticas escolares tiene la efectividad que posee la política de contratar y retener buenos maestros. Desde la época de Reagan hasta la fecha, el gobierno estadunidense ha asumido íntegramente este postulado, lo reitera en multitud de discursos y ha construido sus políticas educativas más importantes con la premisa de que los profesores cargan con la culpa de los males del país.
En nuestro país, el organismo privado Mexicanos Primero presentó hace unas semanas su estudio Brechas, en el que se describe muchas de las fallas del sistema escolar mexicano. En esa ocasión, el presidente de ese organismo culpó a la escuela no solamente de los problemas económicos, sino de todos los problemas del país. Dijo: Las desafortunadas consecuencias sociales de nuestros pobres resultados educativos son evidentes: empleo insuficiente, baja remuneración y pobreza extendida; poca competitividad; inseguridad; corrupción; una democracia puramente electoral, no participativa; manipulación electorera; patrimonialismo y dependencia; abusos en materia de derechos humanos; insalubridad; inequidad. Este organismo privado está patrocinado por grandes capitales y empresarios, entre ellos Televisa. ¿Qué proponen para resolver tan graves problemas? Meter en cintura a los maestros mexicanos, para lo cual formulan un plan de acción. El director de Mexicanos Primero señaló como meta central que cada niño tenga un gran maestro. Están siguiendo, al pie de la letra, la narrativa de la derecha estadunidense.
Hoy sólo una ingenuidad extrema admite que el mundo económico está constituido por países que compiten y triunfan en función de su eficiencia. En realidad, por encima de los países, en el sistema económico actual quienes compiten y dominan el mundo son grandes y medianos negocios industriales, comerciales y financieros, y organismos internacionales a su servicio, que triunfan no precisamente por su eficiencia y productividad, sino por su fuerza financiera y la aplicación de prácticas comerciales de todo tipo, entre ellas acaparamiento, especulación, engaños y fraudes.
En Estados Unidos, el Economic Policy Institute (EPI) ha hecho un análisis de la infundada e injusta inculpación a las escuelas y los maestros. En un artículo redactado por dos de sus investigadores, Lawrence Mishel y Richard Rothstein, publicado en la revista The American Prospect y titulado Las escuelas como chivos expiatorios, demuestra que en ese país el empleo, la escolaridad, los salarios y la productividad se relacionan de manera totalmente distinta a la que sostiene el juicio que se hace a las escuelas y los maestros. Por ejemplo, de 1990 a 2006 la productividad en Estados Unidos creció constantemente, apoyada por la misma fuerza de trabajo que en 1990 había sido señalada como culpable de la pérdida de competitividad frente a las empresas europeas y asiáticas, y culpable también de los bajos salarios. Demuestra, asimismo, con abundantes cifras, que ese notable aumento en la productividad no se vio reflejado en los salarios, los cuales se estancaron, e incluso descendieron, a partir de 2001.
También es falsa, por su generalización, la afirmación de que la productividad de las actividades económicas dependa de la calificación de la mano de obra. En Estados Unidos el incremento en la productividad no fue precedido por algún programa notable de formación de mano de obra. Asimismo, resulta falso afirmar que hay una deficiente preparación de la mano de obra para enfrentar los retos de los avances tecnológicos, pues las empresas estadunidenses han movido muchas de sus plantas a regiones y países que sin duda tienen una mano de obra menos calificada. Ponen como ejemplo a la industria automotriz que ha trasladado sus plantas a México. Podríamos añadir otros ejemplos, como el de la industria electrónica y muchas maquiladoras, tanto estadunidenses como de otros países.
Igual que en México, en Estado Unidos los últimos años se ha acentuado la concentración de los ingresos y la riqueza. En ese país, en 1980 el uno por ciento de la población con más altos ingresos recibía 8 por ciento del ingreso total, hoy recibe 20 por ciento. Ni en Estados Unidos ni en México hace falta, como dicen algunos, hacer primero el pastel para después repartirlo, ni es cierto que el deterioro de los ingresos de los trabajadores obedezca a la inadecuación de sus competencias para el trabajo, pues el desempleo alcanza con particular agudeza a los sectores calificados.
El diagnóstico que en Estados Unidos y en México culpa de tantos males a las escuelas y los maestros es totalmente falso y busca, como señalan los investigadores del EPI, desviar la atención que debería prestarse a las políticas fallidas en cuanto a la honestidad de nuestros mercados de capital, el rendimiento de cuentas de nuestras corporaciones, nuestras políticas fiscales y la administración monetaria, nuestras inversiones nacionales en investigación, desarrollo e infraestructura, y el juego limpio en el sistema comercial. También los mexicanos de México Primero ahuyentan estos cuestionamientos al sistema socioeconómico y político que los enriquece de manera obscena, y nos apuran a aceptar que sólo la educación de calidad cambia a México.


Tomado de: La Jornada, 30 de diciembre de 2010. Opinión.

Verdades incómodas Nueva York y el negocio de la educación pública