Miércoles 11 de enero de 2012, p. 39
El observatorio reconoció la mediación del rector de la UAM, Enrique Fernández, para dicho encuentro.
Departamento de Sociología y administración Pública de la Universidad de Sonora
El subsecretario de Educación Media Superior de la SEP, Miguel Ángel Martínez, subrayó que las disciplinas humanísticas, en particular la filosofía, no serán excluidas de la formación en bachillerato.
Al contrario, yo diría que las humanidades deben ser la columna vertebral en la formación de ese nivel académico, cuyo propósito es que las personas completen ese tránsito hacia la ciudadanía, ingresan siendo jóvenes y egresan (como) ciudadanos. Este factor determina los contenidos de la educación media superior.
En entrevista, tras participar en el undécimo Congreso Nacional de Investigación Educativa organizado por el Consejo mexicano en la materia, el funcionario sostuvo que las humanidades son la espinal dorsal
de la formación de los jóvenes.
Agregó que no conoce ninguna escuela que haya eliminado de su currícula las disciplinas filosóficas. Incluso se puede consultar la del Colegio de Bachilleres de la ciudad de México y encontrarán que se ha incrementado la carga de materias relacionadas con las humanidades.
Martínez contradijo las afirmaciones realizadas por varios organismos académicos, como el Observatorio Filosófico de México (OFM), el cual señaló que se busca eliminar las materias filosóficas. Propiamente no ha habido exclusión ni reducción de la filosofía, aunque esto no quiere decir que no tengamos menor carga de estas asignaturas en los bachilleratos tecnológicos, pero esto está derivado de una situación histórica, no de la Reforma Integral a la Educación Media Superior.
La lucha del Observatorio Filosófico es ética, no prescribe: Vargas
Advierte que recurrirán a todas las instancias, incluso las jurídicas
no tocar las mafias que controlan la designación de los docentes.
Reveló, asimismo, que en una reunión donde estaba presente el subsecretario de Educación Media Superior, Miguel Ángel Martínez, se les dijo que un veterinario podía dar clases de filosofía
. Cualquier secretario que tiene un reclamo de la comunidad debería adoptar una actitud dialógica, sobre todo, si quiere ser candidato a la Presidencia. Pero si ésta va a ser la tónica, es realmente grave
.
El pasado lunes, 400 académicos que representan lo mejor de las humanidades en el país como en el extranjero –entre ellos Pablo González Casanova, Alfredo López Austin, Noam Chomsky, Luis Villoro, Miguel León-Portilla, William McBride– publicaron un desplegado en este diario en el que rechazaron que se elimine o simule la enseñanza de la filosofía.
Gabriel Vargas, impulsor del observatorio, quien ha emprendido una lucha contra la eliminación de la enseñanza filosófica en la Reforma Integral de la Educación Media Superior, iniciada hace dos años y medio, afirmó que hay una “cerrazón terrible en la SEP. Su política es la de ‘no veo ni oigo’”.
Molesto, denunció que la dependencia creyó que iban a disolver este movimiento, pero eso no pasará hasta que podamos regularizar esta situación
. Para ello, advirtió que agotarán todas las instancias, incluso jurídicas, con el propósito de que las clases de filosofía, de ética y de lógica, se impartan a los jóvenes mexicanos.
Se trata de una lucha ética, de una batalla que no prescribe.
Por otro lado, explicó, es un escándalo que tengamos que luchar por que se preserve lo lógico, lo normal, lo correcto en la educación, cuando deberíamos estar haciendo programas de actualización para los profesores y profundizando la formación de los jóvenes
. Lo que hace la SEP es burlarse de los estudiantes al privarlos de una educación humanística, abundó.
Gabriel Vargas narró que en junio, el subsecretario Miguel Ángel Martínez los llamó para presentarles al director general del Consejo para la Evaluación de la Educación del Tipo Medio Superior, Antonio Gago, pero después de cuatro horas el encuentro tuvo “resultados negativos, con agresiones de Gago, quien dijo que ‘un veterinario podía dar clases de filosofía’”.
El talón de Aquiles de la calidad de la educación es que la dependencia del ramo permite que cualquier persona, de cualquier profesión, imparta las asignaturas. Y por eso, hasta pretende cambiar los nombres de las disciplinas filosóficas para meter a sus amigos y correligionarios. Algo similar ocurre en el gabinete de Felipe Calderón, donde un politólogo puede ser nombrado titular de la SEP
.
discursos a campo abierto, es decir, aquellos textos, los artículos, las entrevistas o las conferencias dictadas fuera de la propia universidad y, por tanto, pensadas para un lector más amplio y diverso. Se reúnen también las reflexiones críticas sobre la obra del autor, que abarca una amplia temática e incluye a numerosos autores. En fin, es un libro muy útil pues invita a leer la extensa obra filosófica, política y literaria de Sánchez Vázquez, subrayando sus aspectos más vivos, su actualidad. Por ejemplo: a mediados de los años 80, antes del derrumbamiento del entonces llamado socialismo real, el marxismo atravesaba por una crisis que hizo a muchos abandonarlo como una teoría inservible. La vitalidad de otros tiempos se había apagado casi por completo, no obstante el imposible impulso reformador surgido en la Unión Soviética. ¿Tenía sentido ser y llamarse marxista en esas condiciones? ¿No pesaba demasiado la
sombra del escepticismocomo, en homenaje a Montaigne, en 1985 le cuestiona a Sánchez Vázquez el filósofo Héctor Subirats? He aquí la respuesta:
Efectivamente son 50 años de mi vida los que están vinculados con el marxismo, tanto en el terreno práctico como en el terreno teórico. En esos 50 años, a través de mi modesta persona, en cierto modo se puede registrar lo que ha sido un periodo de la historia del marxismo; he conocido el desenvolvimiento del marxismo en diferentes fases; he vivido en mi juventud toda la época de un marxismo dogmático, institucionalizado, sectario, que se convertía, en contra de lo que Marx pensaba, en una negación de su espíritu crítico; he vivido después el desarrollo del marxismo a través de la experiencia, aunque no personalmente, de los sistemas que se han construido en nombre del marxismo. La conclusión a que llego, después de todo ese largo periodo, es que muchas esperanzas, muchas ilusiones se han venido abajo, justamente al ver cómo, en nombre del marxismo, se han cometido desafueros que son su negación misma. Pero, naturalmente, esto ha hecho mi espíritu más crítico y, por tanto, más marxista, pues el marxismo, en definitiva, como Marx lo concibió, es inconcebible sin la crítica y la autocrítica. Estas experiencias negativas, que la práctica, la realidad ofrece, me han hecho más crítico con respecto a las diferentes experiencias, ideas o teorías. Desde mi punto de vista, el marxismo ha caducado en una serie de aspectos. Hay tesis que no se han confirmado, que la realidad ha refutado, pero en ese caso hay que hacer lo que habría hecho el propio Marx: no tratar de ajustar la realidad a las tesis que tratamos de explicarnos, sino forjar nuevas tesis que traten de explicar esa realidad. En mi opinión, el marxismo es fundamentalmente una teoría que pretende explicar, comprender el mundo, para contribuir a transformarlo. De esta forma, en cuanto que subsiste la necesidad de transformar un mundo en el que rige la opresión, la explotación del hombre por el hombre, la explotación de los pueblos, me parece que el objetivo fundamental del marxismo es hoy tan válido o más de lo que fue en sus comienzos. Creo por esto que hay que desarrollar un espíritu crítico, así como cierto escepticismo, un escepticismo que habría aprobado Marx: recuérdese su respuesta al cuestionario que le presentó una de sus hijas: hay que dudar de todo. Así pues, la duda, no una duda absoluta, sino una duda metódica, hasta que se compruebe lo que se está sosteniendo, es siempre muy provechosa y legítima. Así las cosas, una dosis de escepticismo frente a todo dogmatismo, y sobre todo una dosis constante de crítica, no hacen sino reforzar la actitud marxista, independientemente de los aspectos que deban ser rexaminados o de los que deban ser excluidos.
Años después, en entrevista con el periodista Fernando Orgambides, (1992), salía al paso de quienes afirmaban que el fin del mundo bipolar anunciaba el fin de la historia
, a lo cual Sánchez Vázquez replicaba:
La historia no ha llegado a su fin porque el capitalismo liberal haya demostrado que, con su victoria contra el nazismo y después contra el socialismo real, ya no tiene adversarios. Yo considero que el capitalismo actual, muy distinto del que conoció Marx hace siglo y medio, es un régimen injusto, pese a las ventajas y logros sociales que hayan podido obtener los trabajadores en todo este tiempo. Por lo tanto, mientras exista el capitalismo, sigue siendo necesaria una alternativa no capitalista que dé solución a los problemas de injusticia, desigualdad y explotación que este sistema, por su propia naturaleza, no puede resolver. Independientemente de que en este momento concreto este ideal, en cierto modo, haya sido desacreditado por las experiencias negativas de lo que se ha hecho en su nombre y no se den las condiciones o no haya fuerza para abanderarlo, el socialismo en su esencia es necesario y deseable. Y no sólo por razones políticas o económicas, sino también por razones incluso morales.
Esa fue la columna vertebral de su obra como filósofo, la razón de ser de su militancia y el fundamento de su inquebrantable fuerza moral. Para nosotros sus hijos, nietos, sobrinos, se fue el ser amado, el hombre abierto, sensible, el maestro y el amigo. Agradecemos a todos los que en estos días han ofrecido genuinas muestras de cariño y solidaridad.
Tomado de: La Jornada. Sección: Opinión. 14 de julio de 2011.
Después de Teruel, Sánchez Vázquez cruza a Francia, de donde se dirige al México solidario del Lázaro Cardenas que acogió a una ilustre legión de exiliados españoles. Aquí publica El pulso ardiendo, su primer libro de poesía (1942), escrito en España, y continúa su labor política en la Unión de Intelectuales Españoles en México, presidida por León Felipe, y en la activa célula del Partido Comunista de España, de la que es dirigente hasta que a mediados de los años 50 choca con la dirección partidista en el exilio, a la que censura no tomar en cuenta en sus decisiones los criterios de sus organizaciones de base. Este hecho permite que Sánchez Vázquez, ya en la madurez, pueda concentrar sus energías en desarrollar su vasta obra teórica y proseguir su labor docente de medio siglo en la UNAM, donde había cursado estudios de Literatura y Filosofía. De su tesis doctoral surge Filosofía de la praxis (1967), acaso el más importante de sus libros, ampliado en varias ocasiones, donde pone el acento en la práctica como ingrediente principal del marxismo en contraposición a la ontología cosmológica del Diamat soviético, la epistemología de Althusser y la continuidad lineal entre el empirismo de Galileo y Marx (Della Volpe y Coletti). Sus aportes a la estética marxista son trascendentes.
Tal vez la originalidad de su pensamiento obedezca en parte a haberse desarrollado en el México –punto de observación privilegiado y él mismo actor protagónico– del escenario social y político volcánico y multicolor de América Latina, con su singular saga de rebeldía anticolonial, antineocolonial y por la emancipación humana. En Vida y filosofía (1985), Sánchez Vázquez refiere el punto de giro en su evolución: “La experiencia personal acumulada en mi práctica política junto con la que pude conocer, hacía ya largos años, desde fuera pero cerca del Partido Comunista Mexicano, me predisponían a adoptar una nueva actitud teórica y práctica. Toda una serie de acontecimientos me llevaron a adoptarla efectivamente: las revelaciones del XX Congreso del PCUS… el impacto de la revolución cubana, que rompía con esquemas y moldes tradicionales y… la invasión de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia… de finales… de los 50 me vi conducido no ya a buscar cauces más amplios en el marco del marxismo dominante, sino a romper con ese marco… de la visión estaliniana del marxismo, codificada como ‘marxismo-leninismo’... me esforcé por abandonar la metafísica materialista del Diamat, volver al Marx originario y tomar el pulso a la realidad para acceder así a un marxismo concebido... como filosofía de la praxis.”
Es en Filosofía, praxis y socialismo de Marx y De Marx al marxismo de América Latina, donde sobresale su crítica al eurocentrismo y el rescate del marxismo latinoamericano de Mariátequi y de Ernesto Che Guevara. En su revalorización del Che pone de relieve su pensamiento sobre la praxis y su crítica al realismo socialista, aunque desde semanas después de la muerte del guerrillero (1967) ya había calificado su trabajo El socialismo y el hombre en Cuba como una de las aportaciones teóricas más valiosas que pueden encontrarse sobre la concepción marxista del ser humano
.
Comunista hasta el fin de sus días Sánchez Vázquez fue una de las personalidades más activas en la fundación en México de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad (2003), valiosa herramienta en la lucha de ideas contra la política de guerra del imperialismo estadunidense. En entrevista con La Jornada, al cumplir 95 años, afirmaría: Hoy más que nunca es necesaria una alternativa al capitalismo puesto que no sólo significa un peligro para la clase oprimida y explotada… pone también en peligro la supervivencia misma de la humanidad.
Tomado de: La Jornada. Sección: Opinión. 14 de julio de 2011.
Como bien recuerda Jorge Juanes, uno de sus primeros y más entrañables alumnos de los años sesenta, Adolfo Sánchez Vázquez no tuvo maestros personales importantes. Partiendo de sí mismo, harto de los dogmatismos, la tonterías e injusticias que entrañaban las posturas dogmáticas y autoritarias dentro del Partido, realizó un esfuerzo ético e intelectual extraordinario al momento de construir en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) un espacio de lectura directa y permanente de Marx, especialmente de los textos de juventud, que en los años 60 y 70 eran superficialmente estigmatizados como humanistas burgueses e idealistas. La creación de este espacio pionero enriqueció de forma decisiva la formación crítica de diversos filósofos que por sus ideas y compromisos marcarían a una parte de la izquierda de México, como fue el caso de Bolívar Echeverría, Carlos Pereyra, Armando Bartra, Gabriel Vargas Lozano y Andrea Revueltas, entre otros.
Lejos de la soberbia y el lenguaje rebuscado, forjó con su estilo literario sencillo y claro, su forma pausada y ordenada de presentar los problemas y las discusiones más intrincadas de la filosofía y la estética contemporáneas. Manuel Lavaniegos, otro alumno de los años 70, en su momento observó que las ideas de R. M. Rilke al reconstruir el trabajo de Rodin en su taller (Carta a un Joven Poeta) coincidían profundamente con el modo en que el maestro concebía el arte: un proceso de trabajo radicalmente creativo. Asunto que Sánchez Vázquez puso orgánicamente en práctica al demostrar con su vida misma que el acceso a los grandes temas se gana como el pan, trabajando todos los días, sin desplantes que simulen profundidad o radicalidad, pero cuidadosa y críticamente, alejado de lo que él llamaba la praxis reiterativa. Atento, paciente y persistente promotor de la lectura directa de los clásicos, defensor de la unidad abierta que Marx descubre entre el sujeto y el objeto; reconstructor de la génesis del pensamiento crítico fundamental y constructor de una estética basada en una original filosofía de la praxis.
En sus libros y en el aula, fue incansable difusor y polemista dentro del mejor marxismo crítico occidental, promoviendo seminarios de lectura de Lukács, Brecht, Sartre, Korsch, Kosik, Gramsci, Lefebvre, Della Volpe y otros imprescindibles. Fue defensor de la necesidad histórica de criticar la totalidad de la sociedad burguesa desde su raíz, desde el hombre mismo, así como las modas y dogmatismos que degradan a la izquierda, el positivismo imperante en nuestras universidades, el estructuralismo althusseriano y el cinismo posmoderno.
Desde los años 60 fue un reconstructor pionero de las dimensiones ética y estética de la vida. Primer traductor y compilador en habla castellana de importantes reflexiones críticas de la estética marxista del siglo XX, promotor entre las nuevas generaciones de jóvenes críticos de la lectura rigurosa de la literatura, el disfrute inteligente e informado de la pintura, la escultura, la música, lo mismo que la arquitectura y el teatro, del estudio sistemático de la historia del arte y, si fuera posible, de practicar la creatividad artística.
Con estas herramientas, el maestro formó y acompañó a sucesivas generaciones de pensadores críticos no sólo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM sino de otras facultades y universidades y de otros espacios, de donde acudíamos para aprender su lectura del joven Marx. Fruto sencillo pero cuidadosamente perfeccionado por el persistente aprendizaje que brinda el trabajo, obra de arte de sí mismo, el maestro de talla internacional abrió múltiples puertas y ventanas para salir del encierro en lo seudoconcreto hacia todos los jardines y senderos de la praxis y la relación estética con nosotros mismos.
Con su terso tono de voz y su suave acento andaluz que nunca abandonó, demostró en lengua española la dimensión filosófica, ontológica y espistemológica de la teoría del proceso que encontramos en el capítulo V del tomo I de El capital, de Marx, así como la conexión fundamental entre este razonamiento y la crítica al trabajo enajenado. Por ello, su Filosofía de la praxis sobrevive casi incólume al ruidoso desplome y el espeso polvo que levanta la caída del muro de Berlín y hoy sigue siendo necesaria para preguntarnos, una y otra vez, por el fundamento de nuestra experiencia y para discernir lo esencial de lo aparente.
Cuando en las librerías de los años 60 y 70 casi sólo se ven-dían manuales soviéticos de materialismo dialéctico e infinidad de autores dogmáticos, cuando en las aulas de la misma Facultad de Filosofía y Letras los profesores y estudiantes atacaban o defendían la grotesca caricatura estalinista de Marx, Adolfo Sánchez Vázquez reconstruía el modo en que la intrincada unidad dialéctica entre el ser humano y la naturaleza se dirimió y se resolvió en la temprana confrontación de Marx con Hegel y Feuerbach, explicaba el modo en que este dilema es una de las principales claves para reordenar la comprensión crítica de la historia de la filosofía y repensaba las dificultades permanentes que Occidente siempre ha tenido para comprenderlo, tanto desde el idealismo como desde el materialismo.
Sobre esta base, Sánchez Vázquez defendía el socialismo democrático necesariamente asentado en el diálogo verdadero, es decir, en la reconstrucción de una nueva socialidad no sólo prescindiendo de las clases sociales y el dinero, sino también proveyéndola de un pensamiento abierto a los argumentos meditados y construidos colectivamente, dotado de coherencia lógica, formal y dialéctica y de memoria –que el capitalismo ha convertido en un lujo–, capaz de reconocer fundamentos, en el que ocupa un lugar central el cuestionamiento siempre abierto que, por su propia naturaleza, genera la praxis.
Durante los últimos 30 años de su vida, Sánchez Vázquez reaccionó a los nuevos retos históricos que suscitó el neoliberalismo y la nueva crisis del marxismo con fidelidad consigo mismo y con un incansable esfuerzo desdogmatizador. Lejos de los reflectores de la sociedad de consumo, respondió con una revisión autocrítica y una indagación de los posibles presupuestos equivocados de su filosofía e incluso del marxismo occidental. Autocrítica que desarrolló sin pretender nunca ingresar al oscuro y aterciopelado sótano de los reconocimientos académicos y televisivos, o escuchar los emplomados aplausos neoliberales. Su autocrítica, ejemplar por su honestidad ética, buscaba fortalecer la lucha de las siguientes generaciones contra la barbarie desbocada y ayudar a reconstruir colectivamente nuestras relaciones económicas, políticas y culturales, nuestra ética y nuestra relación con el arte, el conocimiento y la felicidad. Consciente de que sólo así podremos construir, libremente y entre todos, el socialismo del siglo XXI.
Tomado de: La Jornada. Sección: Opinión. 14 de julio de 2011.
No es a eso a lo que quiero referirme en esta nota . Gracias a un regalo que me hizo mi primo-hermano: Antonio del Conde (alias El Cuate, participante en la Revolución Cubana) cuento con varios ejemplares de Romance. Revista popular hispanoamericana, que circuló en países de nuestro continente. Al primer golpe de ojo superficial, me percaté que la dirigía Juan Rejano y que Pedro Garfias era colaborador, al igual que don Joaquín Xirau y Juan de la Encina.
Me empeñé en buscar colaboraciones del maestro y encontré varias a partir del 15 de marzo de 1940 en el número cuatro de lo que fue una publicación quincenal, hermosamente ilustrada. Ese artículo es el más explícito en cuanto al destierro de los que allí publicó y se titula La decadencia del héroe
, Un héroe recorre los campos calcinados de mi Patria…el héroe anónimo…Le he visto nacer cada mañana en su combate con la fatalidad, o morir.
Para alejar de sí la pesadilla de guerra que los envolvía en la vida real, se sumergió en la lectura de Celine, Giono, Kafka, Sartre, Queneau. Anota que su deseo sería que vinieran esos hombres que vio combatir a enterrar con brazos vigorosos la floración sombría, esta declaración de odio a la alegría y a la felicidad del hombre. Al referirse a Celine, en Bagatelas para una masacre, comenta que el autor se hunde en las más abyectas tinieblas en tanto que para Queneau la vida no es más que un rudo invierno.
Para el primero de abril del mismo año, ha pasado a colaborar en la sección los libros por dentro
, integrada por tres o cuatro autores. Su primer artículo: La poesía encadenada
, versa sobre el joven poeta Juvenal Ortiz, quien le hizo llegar su libro Flor cerrada. Encuentra en ese volumen, publicado en Montevideo, una excesiva preocupación por la imagen, cosa que debilita la fuerza y el vigor del poema, aprisionando sus raíces más puras. El autor uruguayo es un poco gongorino y el mejor de los poemas es, según su criterio, Tu sangre
.
En otro artículo comenta La rama viva y el amor eterno, de Francisco Giner. El poeta va orquestando un canto inquietante y brumoso… desesperado, pero no desesperanzado. Esos versos fueron escritos en su mayor parte con anterioridad a la honda tragedia humana vivida recientemente en España; sin embargo, carece de sangre poética
, por lo que se espera un nuevo libro del mismo autor, ya que todo lo vivido resbala sin dejar una mano profunda. A Sánchez Vázquez, entonces de 25 años, lo vivido no se le resbaló.
El 15 de mayo de 1940 denuncia: A la luz del falangismo, la picaresca también pertenece a la Anti-España. En torno a la picaresca
trata primordialmente de El Lazarillo de Tormes. Termina con estas palabras: nos sentimos más que nunca atados a la sangre y a la palabra de nuestra tierra.
Acude a los temas de México, la nota previa la dedica a Pancho Villa, el héroe y el hombre
, y es resultado de su lectura de la tercera parte de las Memorias de Pancho Villa, de Martín Luis Guzmán, en la edición de Botas, que acababa de aparecer. Alaba la veracidad y la calidad del escritor, quien por cierto es asimismo colaborador de la Revisa popular hispanoamericana.
Continúa involucrado con la poesía, En Ángeles y vírgenes en la poesía
comenta Ciclo de vírgenes, de Manuel Ponce, (editorial Abside). Ponce ofrece ecos de Rafael Alberti y proporciona ejemplos pareados de uno y otro, pero advierte que se trata de resonancias albertianas, recuerdos y coincidencias, ya que líbreme nadie de hablar precipitadamente de influencias.
Aborda una antología del cuento hispanoamericano en su nota Perfil del cuento en América
, de Antonio R. Manzor. Exalta las visiones de la naturaleza, sobre todo las ingobernables y desbordadas y aquí yo le encuentro una tesitura romántica.
Algunas veces conviví socialmente con don Adolfo y con Aurora, su mujer, incluso en una ocasión tomamos secos
en un madrileño bar de tapas, eso ocurrió, ¡claro!, mucho después de terminado el franquismo. Sin embargo, él no regresó con su familia a vivir en España, su intensa vida familar fue mexicana. Durante la celebración de sus 90 años, aún resuena el sonido de su voz con acento andaluz emitiendo un goya con el que terminó sus agradecimientos a quienes participamos en el aula magna, repleta de estudiantes, familiares y amigos.
Tomado de: La Jornada, 19 de julio de 2011. Sección: Cultura.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
PABLO NERUDA
Al leer esta ultima edición del maestro José Fausto, me quedan por los rincones del alma, algunas notas de nostalgias que quieren escabullirse hacia las canciones de José Alfredo, cuando el compositor y poeta Guanajuatense, pregunta: porque se fue………….la historia de estos encuentros y desencuentros de Cecilio con Similai, tiene ese sabor a campo, a dolor, a pasión , a viñedo, a flor de naranjo, a albahacar y la ligereza de una liebre orejona, pisoteando la noche, para amarrar el corazón antes que se desangre por completo y vender los animales para tener dinero e ir en busca de la mujer amada.
Pero también tiene ese sabor a Miguel Hernández, a los versos de aquel poeta campesino, que contemplaba maravillado el campo y las estrellas, la lluvia, las propiedades de las hierbas, los ritos de la fecundación de los animales, la ordeña y que luego, enviaba a su amada Josefina, en un poema.
Entre Miguel Hernández y Cecilio, hay un símil, cuando el referente al amor de la hembra, está ligado al alumbramiento de la naturaleza en sus flores, en la renovación de la tierra, en la forma de recordarla y esperar un par de hijas, mientas se abre una brecha entre los breñales, con el corazón en un puño; preparando la tierra para el barbecho, o se hace un canal para riego.
Que triste es la tristeza de Cesar Vallejo dijo alguien y que profunda es la alegría del querer, cuando nos deja el dolor como tatuaje, que no lo curara ni el alcohol, ni los bandoleros que quieren acabar con nuestra vida, ni la pasión de otra prostitutas, ni el cobijo de nuestra madre, como tampoco el amor inmensurable de
Al leer la historia de amor y desamor que encierra esta nueva producción del maestro Fausto, quede maravillosamente sorprendido, un relato fresco, diferente a los otros que había leído………….. (Y mira que he leído gran parte de su producción y ensoñación)
En esta historia de amor, me gustò acompañar por la memoria y reflexión al abandonado Cecilio, vivir su dolor, sus interrogantes, esa forma victoriana, de seguir “sus pasos, su caminar, como lobo en celo desde su hogar, con la puertas abiertas de par en par” buscando el menor indico del amor, en un trago de ron, en una barca, en la furia de encontrar esa persona que dejo enfriar nuestra cama, para irse al mundo, que al final la despreciaría, porque la tierra solo tiene un sol que la caliente y el cielo muchas estrellas y ella solo tiene a Cecilio, que le entrego todo sin pestañar, desde el aroma del jardín. El puño de tierra húmeda, el vuelo de la mariposa por encima del ester coladero, hasta nublar la vista, solo por el calor de sus pies y sus pechos.
Me parece que al leer este relato de encuentros y desencuentros, nos involucramos en la pasión del personaje, nos solidarizamos con su dolor, con la libertad de Similai, con la orfandad de sus hijas, con la hermosura de los paisajes campiranos, con la angustia de los trabajadores que tiraron las vías del tren y lloraron borrachos de dolor por un amor a las afuera de cualquier antro, nos involucramos y solidarizamos con la razón y motivos de los indios tozudos, perseguidos y exterminados del paisaje.
Se siente empatìa con todas las imágenes que recuerda el personaje, que nos narra y “obliga” a no dejar la lectura para ver en que termina la historia y saber lo que sucederá con ELLA, con EL. Si encontrará a alguien que la ame mas que Cecilio, o sucederá como en el poema de Ernesto Cardenal, donde finalmente los dos pierden, pero los costos del amor recaen siempre en el ausente, ya que en un desencuentro, los dos pierden, pero uno pierde mas que el otro, ya que Cecilio podrá amar a otras, como amaba a Similai; pero nadie amara a SIMILAI, como la amo Cecilo, de tal forma que en este desencuentro, ella es la que pierde mas.
Si la historia de amor, que nos narra Fausto en esta entrega, se hubiera dado en la ciudad, quizás no la estuviéramos comentando, cantando y celebrando en este 2 de octubre. Aunque a decir de Gilberto Guevara Niebla, en su libro 1968, largo camino a la democracia; la gesta estudiantil fue una fiesta, que José Revueltas convirtió en relatos poéticos y los jóvenes de aquel tiempo en revolución contra las estructuras autoritarias en la sociedad; pero, tampoco seria una historia de amor para contarse, ni leerse, ni vivirse; porque ya sabemos que “las distancias apartan las ciudades y las ciudades, destruyen las costumbres”. Sin duda Cecilio, hubiera encontrado una mesa en cualquier cantina y al son de la que se fue, se le hubiera acabado la fuerza de su mano izquierda, y en el ultimo brindis de un bohemio, hubiera olvidado el olor de Similai, sus besos tan deseado y terminado en un camastro de cualquier hostal, como se olvida en la ciudad, cuando un clavo saca a otro clavo.
Finalmente, que mas podemos esperar de un tipo como Cecilio, nacido en el campo, entre estiércol, puro y vino, atado a la tierra y sus manifestaciones, alguien que vive una relación amorosa con la tierra, con la parcela, con los loros, con los becerros, con el aire; que le sacaba diversión a la naturaleza y disfrutaba a retazos la alegría de los pájaros, sin codicia por los ojos de la naturaleza, que se movían por todas partes del mundo.
Este amor campesino, mas allá de las reformas al articulo 27, pero más acá de las canciones de José Alfredo y contiguo a la inspiración de los poetas latinoamericanos, con quienes crecimos y nos permitieron ver la luz al final del túnel en una noche cualquiera de un abandono Similar,
Es por eso que hoy queremos recitar junto a Neruda, una copla por SIMILAI. No por su abandono, no por los recuerdos, no por la penas. Sino, una colpa por el amor que nos trajo, sin el cual, nuestro corazón estaría triste de no haber amado y la vida misma, no tendría sentido y la nostalgia no hubiera echo posible, contar esta historia.
UNA COPLA POR SIMILAI.
Similai,
En esta noche oscura de tu abandono,
puedo escribir los versos más tristes,
Escribir por ejemplo, que los perros ladran los pasos de tu abandono.
Que el viento empujo la penumbra de la tristeza, levantando tus alas,
y te fuiste como se van las golondrinas,
reventando con su aleteo el viento.
Yo la quise y a veces ella también me quiso.
En noches como esta, me pidió, que no la dejara,
que la besara lentamente, como la noche al día;
cuando atraque su corazón….o su pulmón.
Ella me quiso, a veces yo también la quería,
como no amarla si fui yo quien la rescató,
del ladrido de los perros ebrios, y la babaza de los coyotes,
del lodazal de los bribones y las prostitutas fáciles.
Pudo escribir los versos más tristes esta noche,
Pensar que no la tengo, sentir que la he perdido.
Ver alzarse el sol brillante por la mañana
Y caer altivo, presuntuoso por las tardes,
Mientras va por ahí sin comer y sin sandalias,
Yo la espero junto al fuego y la busco por antros y burdeles.
La noche esta estrellada y ella no esta conmigo,
Yo la busco, Junto al aire que corre temprano, en los campos mojados;
y los tianguis que venden mujeres fáciles.
Ya no la quiero es cierto, pero cuanto la quiero
¡Quiéreme! Me dijo aquella noche y la ame
¡Quiéreme! Me pidió aquel día y así fue,
¡Protégeme! Insinuó y así lo hice.
Mi corazón la busca y ella no esta conmigo,
Ya los manzanos enanos comienzan a florecer,
La misma flora viste sus mejores galas,
Y nuestros nombres, siguen colgados en el tiempo y la nostalgia
Ya no la quiero es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor y es tan largo el olvido.
Raúl González Ag.
Hermosillo Sonora a 2 de octubre del 2008.
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